Una práctica educativa que yo recuerdo que me ha marcado, fue en 1º de bachiller. Nuestro profesor de religión era muy estricto y le teníamos mucho respeto, ya que era el cura del cole y el jefe de estudios de bachiller. Wenceslao, nos decía que cuando él entrase por la puerta, en el pupitre únicamente teníamos que tener el libro, la libreta y un boli. Un día entro a clase y conforme entró nos dijo "guardar todo y subiros encima de la mesa". Nuestra reacción os ya la podéis imaginar. Ese día dimos la clase de pie en las mesas, de esta forma él quiso explicarnos que nosotros éramos los países más desarrollados y habían otros que eran los más pobres, así vimos lo difícil que podía llegar a ser conseguir trasladarse de los países pobres a los ricos, también nos dijo que desde esa altura no nos dábamos cuenta de los problemas que tenían los de abajo. En fin, fue una clase muy bonita que nos hizo valorar muchas cosas y de una forma diferente de la que nunca pensabas aprender en religión.


Todas las prácticas nos hicieron ver que no son buenas o malas, sino que como vimos en la clase anterior que decía Raths, según la manera en la que se de una clase, será más gratificante o menos. Estas han sido nuestras clases que recordamos como gratificantes, pero los demás compañeros de clase también dijeron cada práctica educativa que a ellos les había marcado y podías dar cuenta también las diferencias que existen entre los colegios públicos y privados ya que todos no hemos ido al mismo colegio.
Todos tenemos un profesor que nos ha marcado por su manera diferente de dar las clases, y en mi opinión pienso que si todos fuesen como cada uno de los profesores que nos han marcado y nos han hecho abrir nuestra mente y poder pensar por nosotros mismos, aprender y enseñar sería mucho más gratificante.
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